CHICAS SOLICITADAS Y GINECÓLOGOS

 RESTAURANTE MIMI LU YA COCO CHANEL

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Lo que sabes que podemos servirte.



La semana pasada, mi amiga Bella vino a pedirme que la acompañara al hospital para ver a su bebé, ¿qué clase de amiga sería si hubiese dicho que no? Cogí el bolso en el que siempre llevo a mi perrito Coco Chanel y a mi gatita Mimi Lu y nos fuimos.

De saber que su plan era ir a discutir con las enfermeras y los agentes de seguridad, no me habría apuntado.

—No sé por qué esas mujeres no me pueden decir qué medicamentos le inyectan a mi bebé si es mi bebé. —Me explicaba Bella mientras yo trataba de calmarla.

—¿Acaso tú eres doctora? ¿Sabes qué curran esos medicamentos? —Insistía la segurata que minutos antes me había pedido que abandonara la sala si no estaba acompañando a un paciente.

—Todos los días sí que la gente viene aquí a pelear con nosotras. Sobre todo, las madres. Esto ya no es normal, la misma policía sí que debe estar aquí, no SONAVI. —Se quejaba una enfermera mientras desaparecía en el pasillo con un carrito de medicamentos.

Cuando por fin vino la médica, nos pidió tranquilidad y un cuaderno. Como a Bella se le había olvidado traer el cuaderno del bebé Rey, me pidió que bajara a la entrada a comprarle otro.

¡500 Francos cfa! Al principio creí que aquella mujer me estaba viendo la cara, pero en seguida, entre ironías y burlas, la gente que estaba alrededor me confirmó que el cuadernito de 16 papeles que cuesta 150 francos en las abacerías cuesta 500 F.CFA dentro del hospital. Me quedé muda.

Esta mañana me he levantado con los ánimos un poco raros. No he tenido ninguna venta antes de las once. Ya temía que ni mis clientas vip aparecieran; pero a las 13:00 han llegado todas como siempre: con sus mochilas, su uniforme blanco y negro y sus largas conversaciones. Esta vez, las chicas solicitadas han preferido sentarse dentro, casi al fondo del restaurante.

—Sosia, huevos y fritos y, ya sabes, lo mismo de siempre —. Las cinco chicas solicitadas siempre acompañan sus almuerzos con tres tiras de cualquier cerveza que esté en oferta, es decir, cualquiera que cueste tres a 1000 FCFA.

—Ayer mismo, esa mujer que está en la recepción me dice que todos los análisis son veintisiete mil y yo no tenía ni diez mil. —decía una de las chicas mientras yo servía el pedido. Al terminar de poner la mesa, he regresado al mostrador, desde ahí podía controlar a los clientes y ver a Mimi Lu intentando agarrar los hilos del borde de la cortina.

—¿Dónde has ido a hacer la consulta antes, Loeri Comba o General?

—Si antes yo ya no sé cuál es Hospital General o cuál es Loeri Comba. Pero he ido en el que está donde las mujeres venden bocadillos…

—¿Ahí donde está la mujer que nos había mandado donde ese doctor que había dicho a Wendy que haga legrado cuando su regla ya no paraba?

—Ahí mismo. Donde esa mujer que nos había mandado donde el doctor que decía a Wendy que ella vaya a hacer análisis en su clínica de Buena Esperanza.

—¡Chai! Me cobraron más de cuarenta mil cuando esos análisis cuestan quince mil en el hospital.

—Así oh, cuando he vuelto a llamar a Charlis para decirle que los análisis son veintisiete mil, ya me va diciendo tonterías. Que si yo quiero que él sienta culpa porque hemos follado. Que si candidiasis es infección vaginal. Que si no sé qué y no sé qué… ahí le he dejado. 

—Sólo faltaba que te pregunte si es el único hombre con el que tú follas. Por eso yo no doy vale, ¡A mano! 

—Yo quería que él sea mi persona, en plan serio, legal. ¡Chuco!

—Pues él ya te ha enseñado. Cuando alguien quiere ir en serio contigo no tarda. Eres dasiado ndjóho...

—Ah, por favor eh. No tú sí que me lo eres. Además, él no me puede preguntar si es el único que me folla...

En este momento ha entrado un señor mayor con ropa de campo y un perro sarnoso maloliente. De haberle dicho que ese perro debería quedarse fuera seguro que se habria quejada porque Coco Chanel estaba justo debajo de la mesa en la que él se ha sentado. Le he servido su bocadillo de aricó y un zumito en silencio esperando que él mismo se diera cuenta de que su presencia no me hacía ninguna gracia.

—Pero tú también eh… Mira cómo te miro, solo quiero darte bofetada. ¿Cómo puedes hacer tu primera vez con un hombre sin condón?

—Como si tú no le conoces. No me des rabia. Es limpio, no tiene barba, trabaja en un ministerio y todos los domingos va en la iglesia…

—Aunque baña a su abuela todos los lunes. Además, eso de candidiasis también se coge en un baño sucio o cuando tú no dejas que tus bragas sequen bien.

—¿Qué tú me quieres decir, que yo soy guara? Como si tú sí que eres la más limpia —ha dicho la chica enfadada chasqueando los dientes y entornando los ojos.

—¿Por eso tú me cortas ojo? ¿A quién tú cortas ojo?...

En un instante, las chicas se han puesto tensas dispuestas a darse de hostias entre las dos. El Señor que acababa de entrar se ha quedado sorprendido. Miraba a las chicas con ojos de bombilla con su zumito en la mano, mayonesa en las comisuras de los labios y el medio bocadillo de aricó en el plato. Seguro que buscaba la sangre del supuesto ojo cortado. 

Estaba claro que no entendía de qué hablaban las estudiantes y yo no estaba para explicarle que hay variantes muy particulares del guineo que exigen una mayor capacidad de sobreentendimiento o que solo entienden quienes dominan las lenguas maternas, infantiles y conocen la historia de sus interlocutores o el contexto en el que se expresan.

—¡Kie! pero tú también… porqué cortas a la otra ojo. Falto de respeto no está bien eh. Pídela perdón.

—¿Yo la he cortado ojo? Además, por qué ella sí que no me pide perdón. Me acaba de faltar también. Ahora sí que la voy a cortar ojo bien chiiiiiiuuup. —La chica enfada ha vuelto a entornar los ojos mientras se sentaba con muy poco cuidado. 

He querido decirla que tenga cuidado con mis sillas, pero la situación podía haber acabado en una pelea.

—Yo no pienso que ella ha dicho que tú eres guara, sólo te decía otras formas que alguien puede coger candidiasis. Si todas ya lo hemos tenido. Quién está aquí que aún no ha sentido sarnas ahí abajo y cuando va a mirar así ya no tiene ocrosup en la vagina sólo algo que parece yogur…

—Es lo que ella no sabe. Hasta puede ser que de verdadsí que eres guara. Siempre vienes en clase oliendo como condón barato, esos que pican, ni siquiera bañas después de follar. —Sorprendentemente, en vez de ser el inicio de otra pelea, las cinco chicas se han reído a carcajadas. En este punto, yo me he quedado como el señor del bocadillo de aricó con zumito.

—Cuando tú vas así en el hospital hay que preguntar antes. Porque todas ya hemos pasado ahí. Yo pagué mis análisis once mil en el laboratorio de abajo, pero ahora tú ya has ido a pagar bibi ventisiete mil como cuarenta y cinco mil de Wendy. Esos doctores hacen bisnes ahí malamente.

—¡Wan! Un nivel de bisnes que tú no puedes terminar de ver...

—Si antes no le he dado nada. Cuando he ido a ver al doctor, él me dice que vaya en su clínica que está en Ela Nguema. Yo le he dicho bien que no tengo dinero para ir en las clínicas. Me ha dicho que vaya a hacer análisis donde yo quiera, luego llevo los resultados en su clínica. 

—Así, siempre quieren que la gente vaya en sus clínicas. El hospital ya es su acombang donde ellos buscan clientes

—Así, como antes me habían dicho que no me pueden hacer exudado vaginal porque ya he bañado. Cuando he ido más ayer, la mujer que me había mandado donde ese doctor me dice que yo pague el dinero, la digo que no tengo tanto dinero, voy a llamar para que me lo traigan. Ella me ha enseñado a una enferma y ha empezado a hablar con ella ahí mismo. Cuando han terminado de hablar, la enfermera me dice que yo la siga. Los resultados tardan dos horas, así si me traen el dinero me lo da, pero antes va a tomar la muestra.

—Así mismo me habían hecho. Luego no te dan factura ni nada. Guarda el dinero en su bolsillo.

—La cabra come donde está atada.

—Pero esas cabras comen demasiado. Por eso todas son bubutas con grandes barrigas.

—Yo ya no voy en el hospital. Yo misma ya sé que siempre me mandan lo mismo. Cuando veo así, voy a la farmacia compro los medicamentos y ya está…

—¿Tú me puedes dar tu receta? Cuando he ido a ver a ese doctor con el resultado. Todos los análisis que me han mandado, sólo uno si era positivo, ese KOH. Pero el doctor me dice que no me puede atender porque me había dicho que yo le encuentre en su clínica por la tarde. Pero él atendía a otras personas.

—Así son, parece que solían ver a algunas personas con caras de lassa, por eso les pegan ahí todos los días.

—Ese hospital, la gente sólo va ahí porque no tiene dinero para pagar en las clínicas…

Al acabar de comer y de beber sus tres tiras de Tagus, ya eran las tres en punto. La hora del almuerzo de Mimi Lu y Coco Chanel.

Comentarios

  1. Bastante divertido el guineo😂😂😂😂😂😂😂😂
    Me ha gustado, unos dos minutos muy entretenidos

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  2. Estas chicas hablan wan paña... Chai!...

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